domingo, 7 de julio de 2013

El portal al otro lado (Capitulo 2)

A medida que Natalia avanzaba, el bosque se hacía mas espeso y oscuro, y ella tomaba en cuenta que se alejaba cada vez mas de su casa, pero por muy extraño que pareciera, a ella le agradaba eso. Era mucho mejor estar alejada de casa y de una familia como la que tenía, porque aunque estuvieran en pleno siglo veinte y con la tonta idea de hacer caso en todo a los padres, ella no lo haría, y TODO, quiere decir que los niños permitían que sus padres los golpearan solo por respeto, ya que no les quedaba otra, porque aunque ellos se opusieran, terminarían lastimados y castigados igualmente.

-Conmigo jamás sucederá eso...-se dijo, y siguió la marcha.

De repente cayó en la cuenta de que estaba en otra zona del bosque, mas lóbrega y menos clara, esto empezó a asustarla, jamás había andado por ese sector, y obviamente era más peligroso. Mientras caminaba algo le llamó mucho la atención,y es que, cada vez que daba un paso,se sentían murmullos a su alrededor, entonces se arriesgó y comenzó a explorar, hasta el punto en que llegó a un claro del bosque, mas iluminado y menos sombrío. Entonces para acabar con la curiosidad que la presionaba, empezó a examinar los arbustos y troncos por si hallaba algo y, en efecto, se llevó la sorpresa más grande de su vida porque frente a ella había un gran lobo color pardo, sus ojos eran color azul y la miraban fijamente, y su pelaje tan brillante como una estrella. Natalia trató de retroceder, pero por la impresión y no saber controlar sus pies, tropezó y cayó, el lobo dio un gruñido:

-No te comeré...por si quieres saber.

-Yo... la verdad no pensaba eso, solo que jamás he estado frente a frente con un lobo, y por cierto, no sabía que los lobos hablan.

-En realidad, yo fui un hombre alguna vez, pero me maldijeron y solo el mismo ser que me la ha tirado la puede romper, solo él, por cierto ¿cuál es tu nombre?

-Natalia, ¿y el tuyo?

-Aédris, un nombre algo...afeminado, por cierto.

-No, no está mal, es peor mi nombre, no tiene nada de especial.

-me gusta tu nombre, Natalia...ese nombre perteneció a una antigua reina de Áfraga.

-¿Áfraga? ¿que es eso?

Natalia estaba confundida, jamás había escuchado ese extraño nombre, le pareció cómico lo que le dijo el lobo y al parecer este lo notó porque frunció el entrecejo en un gesto de desaprobación.

-Áfraga es un antiguo reino,es de donde he venido y,  aunque no lo creas es hermoso y tiene mas de cuatrocientos años de existencia, por si quieres saber...pero en estos momentos se encuentra amenazada por otro reino, Anuará.

-Ah, vaya...¿y ustedes hacen algo por impedirlo?

-Hemos hecho todo, tenemos un ejercito de arqueros, guerreros y caballeros, pero nadie sabe cuando inicia la batalla.

Luego de decir esto, el lobo echó a andar con sus cuatro patas, pero se detuvo al ver que Natalia no lo acompañaba.

-¿No vendrás conmigo?-preguntó Aédris.

-¿Yo? ¿y para qué?

-Al menos para conocer, pero si no quieres...puedes volver a tu hogar.

-Mejor voy contigo, con tal de no volver con ese ogro...

-¿Ogro?, no sabía que tenías un ogro en casa-el lobo se extrañó.

-No es un ogro del todo, en realidad es mi padre, pero es demasiado gruñón y altanero que decidí llamarlo ogro.

-¿Y el lo sabe?-preguntó Aédris con mucha indagación.

-No, pero si llegase a saberlo, me mataría, hay veces que casi muero por los golpes que me da.-mientras decía esto, Natalia se sintió afligida.

-No sabía sobre eso, es una lástima que hombres así lleguen a ser padres.-Aédris al decir esto sintió verdadera compasión por la niña.

-Sí, es verdad, el jamás debió casarse con mi madre...

-Entonces, acompáñame, en Áfraga son todos muy corteses con los forasteros de otras tierras.- el lobo sentía ganas de que la chica lo acompañase, al decir esto le pareció que era una misión alejarla de su padre.

-Está bien, en marcha-Al decir esto Natalia comenzó a transitar el bosque junto a su nuevo amigo.

Mientras caminaban, Natalia pudo sentir otro ambiente, el aire se hacía mas liviano a medida que avanzaban a su extraño destino.De pronto  pudo observar una extraña luz proveniente de un orificio en la tierra.

-Aquí es-dijo Aédris, haciendo una señal con el hocico-deberás deslizarte...

-¿Es seguro?-preguntó Natalia asustada.

-Mucho, ya verás que llegaremos cuando menos lo imagines-dijo Aédris con la mayor naturalidad.

Esto tranquilizó a la chica, y se armó de valor.En cuanto Aédris se deslizó, ella lo siguió.Todo parecía normal dentro del agujero, estaba cubierto de raíces y fango, como cualquier orificio bajo tierra.Pero pronto empezó a cambiar, se hizo mas claro y luminoso. Natalia pudo ver claramente que una luz venía del otro lado, y la siguió. Y, en efecto, jamás imaginó que ya estaría en Áfraga.

-¿Te gusta?, es muy hermosa, esta es Áfraga.

Natalia se dio cuenta de que ya no estaba en el mundo real, si no en otra dimensión, otro mundo inalcanzable para muchos, pero posible para pocos, por primera vez supo que estaba en un mejor lugar.

 

El enfrentamiento (Capítulo 1)

Apenas eran las dos de la tarde y Natalia no salía de su cuarto, ¿tan difícil era entenderla? su padre era un ogro sin remedio que solo servía para quejarse, y su madre una bruja que apoyaba a su marido aunque sus ideas fueran las más descabelladas. Sin mencionar la forma en que la trataban, a diferencia de sus hermanos, con ella jamás mostraron el más mínimo afecto, solo insultos y reproches que la hacían sentir una basura.

-¡Oye niña, sal de ese maldito cuarto o verás que tiro la puerta y te saco como sea!-su padre golpeaba la puerta con tal desesperación, que casi toda la casa se movía.

Natalia no respondió, a medida que callaba, su padre daba más señales de que estaba a punto de entrar al cuarto y golpearla,  pero esta vez la chica estaba decidida a enfrentarlo. Se puso de pie de un salto, decidida a golpearlo en cuanto cruzara esa puerta, pero de pronto un miedo la envolvió...¡pero que hacía, el ogro era capaz de matarla si ella se atrevía a  enfrentarlo de esa forma!. Meditó en su mente lo que debía hacer, "De todas formas, prefiero morir luchando a que me maten fácilmente" pensó, esta vez segura de lo que iba a hacer, cogió el fierro que sujetaba la cortina a la ventana y se mantuvo inmóvil esperando a que la entrase la bestia, que aún golpeaba la puerta sin detenerse siquiera un segundo.

-¡Abre la puerta, Natalia!-gritaba su padre-Ahora sí me vas a conocer...

Los gritos cesaron, y por un momento la chica pensó que su padre se había ido a la cantina, como siempre, pero se había equivocado...De pronto la potente voz se volvió a escuchar, pero esta vez acompañada del sonido de un palo, esta vez el ogro estaba dispuesto a golpearla como nunca antes.

-¡Si no sales por las buenas, saldrás por las malas...-dijo su padre, y empezó a atizar la puerta con el palo, de manera que esta sin  poder resistir otro impacto, cayó sin remedio.

Entonces Natalia pudo ver al monstruo que podría convertirse en su último verdugo, retrocedió lo más que pudo, pero chocó con el escritorio, que desgraciadamente estaba pegado a la pared y le impedía ocultarse.

-¡Con que tratas de huir, pues de mí jamás conseguirás escapar!-Exclamó su padre, que de pronto pudo ver con claridad, que la chiquilla llevaba un fierro, de seguro para golpearlo-suelta eso...

Natalia no podía articular ni un sonido, "Si hablo, me asesinará, lo sé". De repente, la muchacha sintió que la valentía volvía a su ser, y que junto a ella regresaba su voz, entonces, animada y decidida empuñó el fierro nuevamente y dijo:

-¿Quieres golpearme?, pues antes de eso, tendrás que confrontarme

-¡Como osas  hablarme de ese modo!, pues bien, te arrepentirás de lo que dices- la bestia se apresuró con el garrote y se dispuso a dar un golpe  a la chica.

Natalia se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás, o morir o vivir, y como ella no era fácil de dominar, eligió seguir viviendo, se deslizó bajo las piernas de su padre, y antes de que este pudiera hacer algo para impedirlo, le dio un fuerte golpe en la cabeza y salió los mas rápido que pudo de la habitación. Mientras corría, tuvo la mala suerte de encontrarse con Lucía, su mimada hermana mayor.

-¿Y tú, a dónde crees que vas?- la pregunta no fue tan común, porque luego de eso la siguió un empujón que dejó en el suelo a la pobre Natalia.

-No es asunto tuyo- le respondió la la muchacha con gesto insolente a Lucía, mientras se levantaba de un salto.

Echó a correr nuevamente hasta salir de la casa, de pronto, al estar en libertad y fuera de peligro, Natalia se dio cuenta de lo que había hecho.

-Lo he enfrentado, ante mi peor enemigo actué sin miedo, soy libre...

Luego de estas palabras se apresuró al bosque que se ubicaba detrás de su casa, porque ya ningún ogro ni monstruo  la podía atrapar...